El arte del café

Para una tostadora boutique en la frontera entre Inglaterra y Gales, la colaboración intercultural con herramientas digitales es clave para una mezcla viva.

Primer plano de los granos de café tostados
Ve a los fundadores de Hundred House Coffee colaborar con artistas de todo el mundo a través de Dropbox.

En lo profundo de las verdes colinas de Shropshire, Inglaterra, encontrarás a Matthew Wade, cofundador de Hundred House Coffee, inhalando el perfil de sabor de una nueva y aventurera bebida. A unos metros de distancia, se ve a su pareja y cofundadora Anabelle de Gersigny usando su computadora portátil. Los nuevos diseños de etiquetas, enviados por un artista a cientos de kilómetros de distancia, están listos para revisar. Los expertos en Java son una prueba de que no necesitas un patrimonio inmobiliario costoso de la ciudad para vender una bebida especial, solo una pasión compartida por la artesanía.

En Hundred House Coffee, la creación de tazas de café finas se extiende más allá de los aromas vivos: los granos se obtienen de agricultores sostenibles en África y América Latina; mientras tanto, el empaque, los mensajes y las ilustraciones que acompañan a cada bebida de edición limitada provienen de la colaboración con creativos de todo el mundo. La experiencia internacional de tostado de Matthew, que incluye temporadas en Nueva Zelanda, Londres y Dubái, combinada con la experiencia de Anabelle en la selección de galerías y museos, ha permitido al dúo elevar los estándares de la cultura del café.

“Cuando lanzamos un café nuevo, cada uno tiene su propio momento de exposición, porque queremos mostrar lo que los agricultores están haciendo y proporcionar tanta información como sea posible”, cuenta Anabelle.

Dos hombres y una mujer trabajan en la trastienda de una tostadora.
Para acceder a los detalles de un lanzamiento, la tostadora utiliza Dropbox. “Puedo cortar el café, cargar las notas de cata en Dropbox y, luego, un diseñador en otro país puede crear los archivos y cargarlos para que los imprimamos”, comenta Matthew. Y debido a que ese esfuerzo conjunto, que incluye transferir archivos grandescomentar diseños y realizar ediciones rápidas en una carpeta compartida, se realiza rápidamente, Matthew puede volver a poner más energía en tostar, un proceso artístico en sí mismo. "Ambos tienen muchas acciones repetitivas que requieren perfeccionar, repetir y volver a hacer lo mismo", nos cuenta Anabelle. El resultado: Matthew puede comprar y producir lotes más pequeños de café fresco y de alta calidad para deleitar a su distribuida base de clientes.
Dos hombres degustan café mientras una mujer trabaja en una computadora portátil.

La pasión y la integridad de Hundred House Coffee se extienden más allá de la tostadora: las ventas se devuelven a la comunidad a través de un programa de Arte + Industria que beneficia a las escuelas del centro de la ciudad. La pareja ha trabajado con los estudiantes para crear resúmenes y diseños creativos en torno a un producto de café, y Matthew y Anabelle planean crear un plan de estudios de código abierto con Dropbox al que los docentes puedan acceder. También han tenido en la mente a otros artistas y amantes locales de Java; el próximo proyecto del equipo de Hundred House Coffee es convertir un establo de estilo victoriano en una nueva tostadora y un espacio creativo para talleres y eventos.  “Queremos sacar a los artistas de las ciudades y llevarlos a las zonas rurales, y ser ese puente”, afirma Anabelle. 

Video e historia de Citizen Research

Logo de Hundred House Coffee en una placa de madera.